Mantener Una Relación Adecuada


“El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo.”
 Juan 3:29


El día de hoy veremos que la santidad y el servicio solo tienen valor cuando apuntan hacia Cristo, no hacia quien sirve. Es posible tener una vida ejemplar y un ministerio activo, y sin embargo convertirse en un obstáculo —si lo que la gente ve es al servidor en lugar de al Señor. La relación adecuada es la del amigo del Esposo: invisible, orientado, gozoso en el segundo plano.


REFLEXIÓN

Hay una diferencia sutil pero crucial entre una santidad que atrae hacia Cristo y una “santidad” que atrae hacia sí misma. La primera es genuina —hace que quienes la ven deseen conocer al Jesús que la produce. La segunda, aunque parezca impresionante, se convierte en un obstáculo: la gente admira al siervo sin llegar al Señor.

Lo mismo ocurre con el servicio cristiano. Es posible trabajar incansablemente para Cristo —usando sus propias palabras, su testimonio, sus parábolas —y terminar trabajando contra Él, si el resultado es que las personas se vinculan más al siervo que al Señor. Con esto nos convertimos en mensajeros aprendices de Dios, trabajando contra Él, aunque usemos sus propias armas.

La imagen del amigo del Esposo describe la postura correcta: alguien que está presente en la celebración, pero cuyo gozo no es el protagonismo propio, sino escuchar la voz del Esposo en la vida de la novia. Su satisfacción más profunda no viene de ser reconocido sino de que el encuentro entre Cristo y su iglesia ocurra.

La mayor parte de la vida cristiana no se desarrolla en grandes momentos de obediencia ni en decisiones importantes, sino en cultivar la relación vital y moral con Cristo por encima de cualquier otra cosa —incluso por encima del servicio. Hay momentos en que no hay nada específico que obedecer; la única tarea es permanecer conectado a Él.

Y podemos saber si estamos sirviendo de manera correcta: ¿Es Cristo el que está creciendo en la vida de las personas con quienes me relaciono, o estoy creciendo yo? Si el resultado de mi presencia en la vida de alguien es que esa persona me conoce más a mí que al Señor, algo está mal en el propósito de mi servicio.


APLICACIÓN PRÁCTICA

•  Cuando compartes tu fe, tu testimonio o tu vida espiritual con otros, ¿estás presentando a Cristo o estás presentando lo que Cristo ha hecho por ti? La diferencia es más sutil de lo que parece, pero muy significativa.

•  Dedica tiempo a cultivar tu relación con Cristo. No para ser mejor servidor, no para tener más que compartir con otros —sino porque Él ocupa el primer lugar en tu vida.

El amigo del Esposo que cumple su propósito no termina siendo recordado —termina siendo irrelevante, porque la novia ya encontró al Esposo. Ese es el mayor éxito posible para un siervo.


PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

1. ¿Hay personas en tu vida que admiran tu santidad o tu servicio pero que no están más cerca de Cristo por eso? 

2. Es posible trabajar para Cristo usando sus propias palabras y terminar trabajando contra Él. ¿Está ocurriendo en alguna área de tu ministerio o servicio actual?

3. ¿Cómo describes el equilibrio en tu vida entre el servicio activo y el cultivo de tu relación personal con Cristo? 

4. La imagen del amigo del Esposo es la de alguien que no necesita el protagonismo —cuyo gozo está en que Cristo sea formado en la vida de otros. ¿Tu vida de servicio es así, o necesitas el reconocimiento u ocupar el lugar central?

Coram Deo



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