¿De Verdad Quieres Que Haga Esto?


“Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.”
 Juan 2:5


La Reflexión de hoy traza la línea entre nuestras ideas sobre Jesús y la fidelidad a Jesús mismo. Es posible querer honrar sinceramente a Cristo y al mismo tiempo desoír sus instrucciones porque no encajan con nuestra comprensión de lo que nosotros creemos correcto. La verdadera fidelidad obedece, aunque no comprenda.


REFLEXIÓN

En Juan 11:7-8 vemos que los discípulos escucharon una instrucción de Jesús que no tenía sentido para ellos: volver a Judea, donde los judíos querían apedrearlo. Su reacción fue legible y humana: ¿otra vez? ¿no es peligroso? Estaban siendo leales a sus ideas sobre Jesús —sobre cómo él debería cuidarse, sobre lo que era razonable. Pero no estaban siendo fieles a Él.

Esta reacción de los discípulos pone de manifiesto un patrón de comportamiento que todos conocemos: Jesús nos da una instrucción clara y comenzamos a pensar en los pros y los contras, a debatir en nuestra mente, a evaluar si es prudente o conveniente —en ese momento ya añadimos hemos un elemento que no viene de Dios. El análisis racional de las instrucciones de Dios frecuentemente lleva a la conclusión humana de que no deben obedecerse.

Hay una distinción que debemos tener muy clara: seguir nuestras ideas sobre Jesús requiere una visión previa del camino por eso dudamos y desobedecemos muchas veces, porque no vemos lo que va a ocurrir más adelante. Mientras que ser fieles a Jesús, requiere solo un paso inicial —aunque no se vea nada más. Pedro caminando sobre el agua (Mateo 14:29) no tenía garantías sobre el siguiente paso. Solo tenía la palabra de Jesús diciendo “ven”.

La fe no es una comprensión intelectual del camino —es un compromiso deliberado con la Persona de Jesucristo aunque el camino no sea visible. Esa es la diferencia entre “creer” en los principios de Cristo (es obvio que son buenos) y confiar en Cristo mismo. Los principios se evalúan; a la Persona se le obedece.

Juan 2:5 captura el espíritu correcto con una sencillez perfecta: María les dice a los discípulos “haced todo lo que os dijere”. No dice “haced lo que les parezca sabio”, ni “haced lo que entiendan que es mejor” —sino haced todo lo que Él diga. Sin condiciones, sin análisis previo, sin necesidad de ver el resultado antes de obedecer.


APLICACIÓN PRÁCTICA

¿Hay instrucciones de Dios que estás debatiendo en lugar de obedecer?

•  Identifica si hay algo que Jesús te ha dicho claramente —a través de la Palabra, de la oración, de la obra del Espíritu —y que estás analizando, posponiendo o condicionando a que “tenga más sentido”. Eso es precisamente ser leal a tus ideas sobre Jesús en lugar de ser fiel a Él.

•  Cuando sientas la tentación de evaluar y debatir una instrucción de Dios antes de obedecerla, detente y recuerda Juan 2:5: “haced todo lo que os dijere.” El análisis viene después de la obediencia, no antes.

•  Examina una decisión pendiente en tu vida: ¿estás esperando entender el camino completo antes de dar el primer paso? Si la instrucción viene de Dios, el primer paso es suficiente. La fidelidad no requiere mapa —requiere confianza en el que guía.

La obediencia que espera entender todo antes de actuar no es obediencia —es negociación. La fidelidad genuina a Jesús da el primer paso aunque no vea el segundo.


PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

1. ¿Hay instrucciones claras que sientes que Dios te ha dado y que has estado analizando, posponiendo o condicionando a que “tengan más sentido”? ¿Qué te está deteniendo?

2. Es necesario distinguir entre lo que representa ser leal a tus ideas sobre Jesús y ser fiel a Jesús mismo. ¿En qué área de tu vida estás siendo más leal a tu comprensión de cómo Dios debería actuar, que a lo que él realmente te está pidiendo?

3. Cuando Jesús da una instrucción y comenzamos a debatirla internamente estamos introduciendo un elemento que no viene de Dios. ¿Reconoces ese patrón en tu vida cristiana? ¿En qué tipo de decisiones ocurre más frecuentemente?

4. La fidelidad a Jesús requiere solo un paso inicial, aunque no se vea el camino. ¿Hay un primer paso específico que sabes que Dios te está pidiendo y que has postergado esperando ver más del camino?

5. ¿Qué diferencia hay en tu experiencia entre obedecer una instrucción de Dios cuando la entiendes y obedecerla cuando no la entiendes? ¿Qué ha producido cada una en tu vida espiritual?

Coram Deo



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