
“¿Queréis acaso iros también vosotros?”
— Juan 6:67
Hoy reflexionamos sobre una pregunta muy directa del Señor Jesús: ¿quieres irte también tú?
REFLEXIÓN
Juan 6:66 registra uno de los momentos más impactantes de los evangelios: “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con Él.” Se fueron porque las enseñanzas de Jesús eran demasiado exigentes, demasiado radicales, demasiado costosas para sus expectativas.
Y entonces Jesús se vuelve hacia los doce y les hace la pregunta más directa posible: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” No es una pregunta retórica. Es una pregunta real, que nos involucra a todos. Cada creyente, en algún momento, enfrenta exactamente esa misma decisión.
Es posible estar activamente involucrado en la Iglesia sin caminar realmente con Jesús. Servir, predicar, enseñar, administrar — todo eso puede hacerse desde una distancia cómoda, sin la intimidad que Jesús pide. Lo que el Señor quiere no es nuestra actividad sino nuestra comunión — caminar con Él en dependencia absoluta, no solo trabajar para Él.
La clave está en lo que Jesús dice en el versículo 70:
Pedro fue llamado para andar con Él. No para dirigir un movimiento ni para cumplir una función — sino para ser compañero de camino.
Y esa es la invitación permanente: no una religión, sino una relación de dependencia total y continua.
Podemos llamar “valerosa” a la actitud que sostiene el caminar con Jesús: mostrar tranquilidad ante a lo que no sabemos, confiar en Él cuando el camino no es claro, y seguir caminando, aunque no veamos toda la senda. Esa es fe — no certeza sobre el futuro, sino confianza en la Persona que nos guía.
APLICACIÓN PRÁCTICA
Examínate honestamente, ¿estás caminando con Jesús o solo trabajando para Él?
• ¿Tienes un tiempo reservado simplemente para estar con Jesús — no para orar peticiones, no para interceder, sino para estar en su presencia? Si no lo hay, añádelo hoy.
• Identifica un área de tu vida donde estás manteniendo distancia de Jesús — donde trabajas para Él pero no lo consultas, no lo escuchas, no dependes de Él.
• Responde honestamente, la pregunta de Juan 6:67: ¿hay algo en las exigencias de Jesús que te ha tentado a “dar media vuelta” y dirigirte hacia una versión más cómoda y menos comprometida del seguimiento?
Caminar con Jesús no es lo mismo que “trabajar “servir” a Jesús. La diferencia se nota en la dependencia diaria, en la consulta constante, en la disposición a ir donde Él va, aunque no sea donde tú habías planeado ir.

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
1. ¿Puedes distinguir en tu vida la diferencia entre trabajar para Jesús y caminar con Jesús? ¿Cuál de los dos describe mejor tu experiencia actual?
2. Los discípulos de Juan 6:66 se alejaron porque las exigencias de Jesús eran demasiado. ¿Hay exigencias específicas de Jesús en tu vida que has estado evitando o suavizando porque son demasiado costosas para ti?
3. Jesús llama a sus seguidores a ser sus “compañeros de camino”, no sus empleados. ¿Cómo describes tu relación actual con Jesús: más de compañero o más de empleado que cumple funciones?
4. ¿Qué significa para ti “mostrar tranquilidad frente a la adversidad” en tu caminar con Jesús?
5. Si Jesús te hiciera hoy la misma pregunta — “¿quieres irte también tú?” — ¿cuál sería tu respuesta honesta, y qué la respaldaría en tu vida práctica?
Coram Deo

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